El placer de viajar sola


En las últimas semanas ha saltado la noticia en diferentes medios de comunicación sobre dos chicas argentinas que fueron asesinadas en Ecuador. Al parecer el dato más significativo del que se hacían eco estos titulares era que estas dos chicas “viajaban solas”, por lo que se puede traducir como “estos son los riesgos para aquellas mujeres que deciden viajar sin compañía masculina”.

Según mi opinión, tras cuatro años de viajar “sola” por diferentes países, el factor de riesgo no es que seas mujer, el factor de riesgo es la desvalorización que en esos países se le da a la figura femenina, sin embargo este dato es algo que frecuentemente suelen obviar pese a ser el más importante a tener en cuenta. Cientos de mujeres mueren cada año a manos de la violencia machista, y aquí ya no es necesario distinguir si te encuentras en Asia, Latinoamérica o Europa, o si te sucede mientras estás de viaje o en tu propia casa, simplemente es la realidad que vivimos en el día a día.

Así pues, la mayoría del público femenino y masculino que hayan visto esta noticia se quedarán con la idea de que una mujer viajando sola es una muestra de temeridad, y ciertamente deberíamos tener miedo a hacerlo. Nada más lejos de la realidad. Viajar sola es maravilloso, te ofrece una experiencia personal única que nunca tendrías si viajas con tu pareja, amistades, familia, etc. ¿Por qué? Pues porque el tiempo que pasas a solas te sirve para conocerte más a ti misma, para descubrir cómo eres en realidad. Porque eres tú quien marca tu ritmo de viaje, quien se quita la vergüenza para conocer a otras personas, quien descubre sus talentos ocultos que ni siquiera imaginaba y quien deja de juzgarse a sí misma para simplemente mostrarse al mundo.

Por supuesto que hay peligros ahí fuera, vivir implica riesgos y por ello siempre hay que tomar todas las precauciones posibles, pero la precaución no es quedarte en casa, ni tener que ir escoltada por una figura masculina allá donde vayas para así sentirte protegida.

Por eso yo te animo a que cojas las maletas y vayas donde quieras, haz lo que te apetezca, piensa solo en ti, y una vez que lo hagas te darás cuenta de que quieres más y ya no podrás quedarte quieta.

Porque tenemos que dejar esos miedos atrás y demostrarle al mundo que viajar sola es una experiencia única.



Día Internacional de las Mujeres


Estamos en vísperas del 8 de Marzo, día de las Mujeres, y comenzamos a sentir el ambiente festivo que envuelve esta fecha, y eso está muy bien, cualquier día es bueno para celebrar y compartir, pero es necesario tener cuidado con las palabras, que son tan sutiles y tan brutales a la vez, y tomar conciencia de que no se trata tan solo de un día de celebración, que también, sino de que es sobre todo un día de conmemoración.

Estas dos palabras, celebrar y conmemorar, se utilizan a menudo como sinónimos, incluso aparecen así reflejadas en el diccionario.
Celebrar es alabar y festejar, sin que un hecho concreto sea el precursor de dicha celebración. Conmemorar es recordar un acontecimiento que tuvo lugar en el pasado y que puede ser motivo de celebración o tal vez de reflexión, por tratarse de un acontecimiento penoso o doloroso.

Esto no significa que en el Día Internacional de las Mujeres no haya motivos de celebración, los hay, por supuesto, las mujeres y la sociedad en general tiene mucho que celebrar, desde el 19 de marzo de 1911, fecha en la que se conmemoró/celebró por primera vez el Día de las Mujeres en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, hasta el día de hoy, son muchos los logros alcanzados en nombre de la igualdad, y todavía muchos los objetivos por los que luchar en el presente y alcanzar en el futuro.

En vísperas del 8 de Marzo, es importante recordar que esta fecha conmemora una serie de acontecimientos que fueron clave para el movimiento en pro de los derechos de las mujeres.

En 1911 se produjo un incendio en una fábrica de camisas de Nueva York, donde trabajaban en condiciones de abuso y explotación un gran número de mujeres, de las cuales 146 murieron a causa del fuego y de la desesperación por huir de las llamas.


Por tanto celebremos los logros conseguidos y la energía e ilusión que como sociedad debemos tener ante los retos que la igualdad nos impone, pero principalmente conmemoremos conscientemente el sacrificio de tantas mujeres que en el pasado lucharon y murieron en la lucha por tantos y tantos derechos: el sufragio universal, la independencia de las mujeres en el seno familiar, las conquistas laborales, el derecho al aborto, …….etc.