Hoy es un buen día para
reflexionar sobre este tema.
Si echamos la vista atrás, podemos
comprobar que durante siglos se ha legitimado un tipo de amor en el que a la
mujer se le ha otorgado un papel de sumisión, obediencia y secundario. Este
tipo de adoctrinamiento ha llegado incluso a naturalizarse, como si esa fuese
la única manera de amar, como si las mujeres naciesen para complacer, como si
fuese algo normal que las mujeres no tengan derecho a alzar su voz. Ojalá esto
nos haga reflexionar. En días como hoy,
se celebra el día de las personas que están enamoradas, se celebra el amor, y
aunque suene paradójico, pocas veces nos paramos a pensar qué es lo que estamos
celebrando. El amor no es un ramo de
flores, ni es un regalo un catorce de febrero. El amor es lo que no se aprecia
con los ojos, el amor es lo que se siente con el corazón, es respeto, es confianza,
es querer y cuidar a la persona
que amas, es proteger su bienestar y querer ver siempre una sonrisa en su cara.
El amor no es querer mucho, es saber querer. El amor es evitar juntos las
heridas, y no tener que curarlas. El amor es lo que nos sana, no lo que nos
hace enfermar.
Las mujeres, han sido privadas de sus
derechos a lo largo de toda la historia, consideradas por la sociedad como el
sexo inferior, arrebatándoles su autonomía y la oportunidad de empoderarse. Por
suerte, la situación está cambiando, pero aún queda mucho camino por recorrer.
Por eso, hagamos que el amor sume y no reste. Hagamos que el amor sea un motor
de cambio, y no un obstáculo en el camino. Luchemos porque la palabra amor sea alejada
del control, la sumisión y el sufrimiento.
Tú, sea quien seas, eres una persona libre,
no lo olvides (y que nadie te haga olvidarlo). Estás aquí para hablar, opinar,
decidir, y en definitiva, vivir, como quieras. Y no como otras personas te
impongan. El amor nunca debe ser
sinónimo de imposición ni posesión.
Tú eres tuya, no de nadie. Tú eres
completa, no la mitad de una naranja. Tú tienes el poder de decidir el rumbo de
tu vida, no necesitas una aprobación. Que no te corten las alas.
Si hay que celebrar algo, que sea un amor
sano y libre de ataduras.
Feliz San Valentín.



