¿Qué es el amor?


Hoy es un buen día para reflexionar sobre este tema.
Si echamos la vista atrás, podemos comprobar que durante siglos se ha legitimado un tipo de amor en el que a la mujer se le ha otorgado un papel de sumisión, obediencia y secundario. Este tipo de adoctrinamiento ha llegado incluso a naturalizarse, como si esa fuese la única manera de amar, como si las mujeres naciesen para complacer, como si fuese algo normal que las mujeres no tengan derecho a alzar su voz. Ojalá esto nos haga reflexionar.  En días como hoy, se celebra el día de las personas que están enamoradas, se celebra el amor, y aunque suene paradójico, pocas veces nos paramos a pensar qué es lo que estamos celebrando.  El amor no es un ramo de flores, ni es un regalo un catorce de febrero. El amor es lo que no se aprecia con los ojos, el amor es lo que se siente con el corazón, es respeto,  es confianza,  es querer  y cuidar a la persona que amas, es proteger su bienestar y querer ver siempre una sonrisa en su cara. El amor no es querer mucho, es saber querer. El amor es evitar juntos las heridas, y no tener que curarlas. El amor es lo que nos sana, no lo que nos hace enfermar.

Las mujeres, han sido privadas de sus derechos a lo largo de toda la historia, consideradas por la sociedad como el sexo inferior, arrebatándoles su autonomía y la oportunidad de empoderarse. Por suerte, la situación está cambiando, pero aún queda mucho camino por recorrer. Por eso, hagamos que el amor sume y no reste. Hagamos que el amor sea un motor de cambio, y no un obstáculo en el camino. Luchemos porque la palabra amor sea alejada del control, la sumisión y el sufrimiento.

Tú, sea quien seas, eres una persona libre, no lo olvides (y que nadie te haga olvidarlo). Estás aquí para hablar, opinar, decidir, y en definitiva, vivir, como quieras. Y no como otras personas te impongan.  El amor nunca debe ser sinónimo de imposición ni posesión.

Tú eres tuya, no de nadie. Tú eres completa, no la mitad de una naranja. Tú tienes el poder de decidir el rumbo de tu vida, no necesitas una aprobación. Que no te corten las alas.

Si hay que celebrar algo, que sea un amor sano y libre de ataduras.


Feliz San Valentín.


Pisar el rabo del gato


¿¿A que eso de pisar al gato es cosa de niños??
Asistiendo a un cumpleaños de adultos, ya no es raro ver a parejas que acuden con su primer hijo/a a la comida, como hicimos nosotros.
La familia anfitriona tiene gatos que ante nuestra visita tomaron distintas posturas, una se camufló bajo el sofá y desapareció, mientras que el otro gatito nos rondaba a todas horas en el porche.
En su afán por descubrir, a un pequeñajo se le ocurrió comprobar qué pasaba si pisaba el rabo del gato, y aunque se quedó en un intento, dio para mucho...
Una joven madre que lo veía se dirigió a su marido diciendo: ¿¿ves cómo esas cosas son de niños????
Me dejó fría escuchar ese comentario, es la semilla que empieza a alimentar en su hijo.
Esa misma chica aparentemente actual, volvía a perpetuar la idea de que los niños son aventureros y las niñas delicadas, porque sus ojos no quisieron ver que justo un poco antes otra niña de la fiesta, había intentado lo mismo.
A esto se le llama sesgo confirmatorio,  que es tener solamente en cuenta la información que apoya mi hipótesis sobre algo, mi opinión de un tema...
Esas creencias no son inofensivas porque condicionarán nuestros comportamientos.
Apoyándonos en ellas, aceptaremos o no ciertas conductas en los demás, en los niños y niñas que nos rodean, en nuestros hijos e hijas... Elegiremos o no regalos distintos, decidiremos colores de ropa, permitiremos que expresen unas emociones u otras, aceptaremos unas aficiones o no, y todo eso tendrá consecuencias.
Simplemente hay que ser consciente del poder de nuestras palabras en los niños y niñas, en cómo moldean su comportamiento para cumplir con nuestras expectativas y el poder que ejercemos como modelos para su desarrollo.

Estoy cansada de que las cocinitas de juguete sean rosas, de los cuentos de princesas indefensas, de que siga estando mal visto que un niño quiera jugar con una muñeca, de que nos bombardeen con publicidad sexista... Todo eso es para seguir machacando en nuestra conciencia la idea de que somos diferentes socialmente desde el principio.