Círculo de Sabias


Reconocer-T como mujer sabia ante el mundo es el reto que te propongo para este círculo.

Para ello, vamos a trabajar desde la reflexión del siguiente texto de Jean Shinoda Bolen de su libro Las brujas no se quejan: un manual de sabiduría concentrada

[...] Convertirse en anciana tiene que ver con el desarrollo interior, y no con la apariencia externa. Una anciana es una mujer que posee sabiduría, compasión, humor, valentía y vitalidad. Es consciente de ser verdaderamente ella misma, sabe expresar lo que sabe y lo que siente, y emprender una acción determinada cuando es necesario. No aparta los ojos de la realidad ni permite que se le nuble la mente. Puede ver los defectos y las imperfecciones en ella misma y en los demás, pero la luz con la que los ve no es severa ni enjuiciatoria. Ha aprendido a confiar en sí misma hasta saber lo que ya sabe. [...]

En este círculo de mujeres trataremos de adquirir las 13 cualidades de la anciana sabia.

Regla número 1 de las mujeres maduras y atrevidas: Las ancianas no se quejan
"Lo que fue, fue. Lo que es en cambio, es". Tal como suena. Quizás pensaste que te casarías y viviríais felices y comeríais perdices, tendrías los hijos ideales y (a partir del Movimiento para la Liberación de la Mujer) ejercerías también la profesión soñada. ¡Ya ves!
Escucha las palabras que te diría la anciana que llevas dentro de ti...

Regla número 2: Las ancianas son atrevidas
Una anciana es una mujer madura con entusiasmo pasiones y alma. Si aspiras a ser una de ellas, has de saber que el secreto está en ti misma, siempre y cuando la mente, el corazón y el cuerpo todavía sigan funcionando razonablemente bien, y por tu parte valores el hecho de estar viva.

Regla número 3: Las ancianas tienen mano para las plantas
Si eres una mujer de edad y atrevida, quizás no seas jardinera, pero sin duda alguna tendrás mano para las plantas. Las ancianas se encuentran en la fase creativa de la vida, la época de propiciar el crecimiento. Las plantas y las personas reaccionan ante esas ancianas de mano experta.

Regla número 4: Las ancianas confían en los presentimientos
Las ancianas confían en su instinto por lo que respecta a personas y principios. Es una confianza que aumenta a medida que una se vuelve más vieja y más sabia, es decir, que aumenta a partir del aprendizaje de la vida.

Regla número 5: Las ancianas meditan a su manera
Muchísimo antes de que llegaran los gurús con los mantras y la meditación, las mujeres que se preparaban para ser ancianas, así como las mismas ancianas, encontraban el momento y el modo para meditar.

Regla número 6: Las ancianas defienden con fiereza lo que más les importa
Gloria Steinem ha destacado en diversas ocasiones que las mujeres tienden a ser más conservadoras cuando son jóvenes, y que se vuelven rebeldes y radicales a medida que maduran, justo lo contrario de lo que les ocurre a los hombres.



Regla número 7: Las ancianas deciden su camino con el corazón
Las ancianas son mujeres que aprendieron de su propia experiencia y que saben aplicar las enseñanzas pasadas en el presente. Ver las consecuencias de sus actos les ayuda a aprender determinadas lecciones que asumirán a pies juntillas. Son mujeres apasionadas, valientes o de rectos principios que, sin embargo, en el pasado no fueron conscientes del daño que podían causar actuando impulsivamente.

Regla número 8: Las ancianas dicen la verdad con compasión
La mayoría de las mujeres se convierten en grandes expertas de las conversaciones que sirven para darse ánimos, práctica que en sí misma conduce a la superficialidad cuando, por lo general, las verdades incómodas o las diferencias de opinión se pronuncian por una cuestión de educación. Decir lo que los demás desean oír, en lugar de lo que es cierto, se puede convertir en una segunda naturaleza. El desafío que nos hará ancianas consiste en aprender a mostrarse sincera y compasiva.

Regla número 9: Las ancianas escuchan su cuerpo
Por lo general, es cierto que prestamos atención a nuestra apariencia externa y que, como siempre, nos damos cuenta de las partes del cuerpo que nos disgustan. Es nuestro deber, sin embargo, estar a bien con algo más que con la mera apariencia del cuerpo a medida que vamos madurando; lo cierto es que si no escuchamos a nuestro cuerpo y no prestamos atención a nuestras necesidades y a los placeres físicos, este vehículo, que requiere de una buena conducción para llevarnos por una vida cómoda y larga, nos limitará en cambio la actividad y la posibilidad de transformarnos.

Regla número 10: Las ancianas improvisan
La mayoría de las ancianas podría definir la vida como una obra improvisada en constante proceso. Sin embargo, este momento de sus vidas en el que se encuentran no fue el destino que planificaron. Podríamos decir que han sufrido muchas "encarnaciones" en esta vida, al mirar hacia atrás y contemplar las etapas, los lugares y las personas que fueron importantes para ellas en distintas épocas.

Regla número 11: Las ancianas no imploran
El reconocimiento instantáneo de aquella risa que significa "sé exactamente lo que quieres decir" se oyó un día en que una anciana atrevida presente en un círculo de mujeres dijo: " Yo ya no imploro un gesto de aprobación". Sin duda alguna se trataba del típico comentario, "de esos que se centran en el pasado, claro, no en el presente", sobre la necesidad imperiosa de satisfacer a un hombre, y todas las que se rieron en el fondo lo reconocían de mala gana.

Regla número 12: Las ancianas se ríen juntas
La carcajada que se manifiesta entre mujeres que se encuentran juntas, reunidas, es algo que en general ocurre en ausencia de los hombres. Es un popurrí espontáneo de sensaciones compartidas que suele surgir en medio de una charla sincera y absolutamente veraz.

Regla número 13: Las ancianas saborean lo positivo de la vida
Si eres una mujer que ha disfrutado de la vida y a quien su consabida carga personal de sufrimiento humano no ha conseguido amargarte, con toda probabilidad te convertirás en una anciana sabia y experimentada; lo cual significa que serás capaz de saborear lo bueno que te ofrece la vida.

Posibilidades y pensamientos
Los hombres excepcionales pueden ser ancianos.
Las ancianas unidas pueden cambiar el mundo.
Principios rectores: 
>Manifiéstate
>Presta atención
>Di la verdad
>Reza para que todo salga bien
Me pregunto, ¿qué va a suceder ahora?

Un domingo al mes nos reunimos en el círculo de mujeres de Tomares. Aníma-T y comparte-T!!



Facilita: 

Alicia Amezcua Dueñas

Con formación en:

> Constelaciones familiares y organizacionales

> Coaching Sistémico

> Terapia Guestalt

> Los misterios de lo femenino para hombres y mujeres

> Sexualidad Sagrada




Si esta actividad sientes que puede interesar en tu entidad o en tu municipio, nosotras nos desplazamos allí.


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